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por Jose Manuel Pagán - Musicoterapeuta
El principio básico de la terapia mediante el sonido está basado en el fenómeno físico de la resonancia. En el universo, cada átomo, partícula y molécula está en constante movimiento.
Esto incluye a los seres humanos ; cada órgano, célula, hueso, tejido y líquido del cuerpo, incluyendo los campos electromagnéticos, emiten una vibración y por tanto tienen un pulso. Estas vibraciones pueden estar afectadas por enfermedades, estrés o perturbaciones que hacen que su “tono biológico” ya no responda a un movimiento armónico, sino que se debilite o se descompase con respecto al movimiento natural del propio organismo. A través del uso de la voz, de instrumentos musicales o herramientas sonoras como los diapasones, podemos proyectar frecuencias vibratorias que inciden en órganos o sistemas perturbados, devolviéndoles la armonía y facilitando el flujo energético que restablece la “afinación” del sistema. Este proceso se establece mediante dos fórmulas básicas: la proyección vibratoria hacia el sistema inmunitario u homeostasis, o hacia sistemas, órganos o partes específicas del organismo.
Por lo tanto, si deseamos efectuar un cambio, debemos identificar primero los sonidos correspondientes y saber dirigirlos a las partes en cuestión.
Los diapasones son herramientas terapéuticas que emiten sonidos puros. Ondas puras sinusoidales que no contienen sonido fundamental. Podríamos decir que son un “armónico congelado”. Los sonidos armónicos son los componentes específicos del sonido. Un sonido sería la luz blanca, (con todos sus componentes) y un armónico sería un solo color del espectro. Así cuando proyectamos un sonido con un diapasón es como si enviásemos un color específico hacia el interior del organismo. Es pues de gran importancia elegir bien el “color” y el sistema de diapasones adecuado para cada perturbación.
Hay diferentes sistemas de diapasones que han sido descubiertos y aplicados por John Beaulieu, (osteópata y acupuntor norteamericano) para la estimulación de diferentes partes del cuerpo: líquido cefaloraquídeo, sistema linfático, sistema nervioso, órganos, sistema inmunitario etc.
Los diapasones terapéuticos pueden aplicarse a través del sistema auditivo o mediante la aplicación directa del vástago del diapasón sobre huesos, articulaciones u órganos. No es recomendable aplicarlos directamente sobre la cabeza, pues afectan muy directamente al líquido cefaloraquídeo, ni a menos de 5 cmts. de los oídos. También pueden aplicarse mediante reflexología podal y a través de los puntos “shú” de los meridianos.
Diapasones
Los principales sistemas de diapasones curativos son:
- Diapasones del espectro armónico: aplicación mediante el sistema auditivo. Escala pitagórica. Se utilizan por pares sobre ambos oídos y utilizan diferentes intervalos sedantes o estimulantes para lograr el efecto terapéutico. Hay toda una gama de frecuencias con matices extremadamente sutiles.
- Diapasones “Otto”: son de aplicación directa sobre huesos, especialmente: esternon, sacro y columna vertebral. Cuatro frecuencias fundamentales: 16 herzios, 32 h., 64 h, y 128 h. El de 32 herzios es específico para el sistema nervioso y se aplica tocando ligeramente el pelo de la persona. Es neuroestimulativo.
- Diapasones bi-neurales: aplicación mediante sistema auditivo. Frecuencias muy agudas. Estimuladores del líquido cefaloraquídeo y de ambos hemisferios cerebrales. Tres frecuencias: 4.096 herzios., 4.160 h., y 4.225 h. Según las comprobaciones del prestigioso musicoterapeuta francés Alfred Tomatis, estas altas frecuencias cargan el córtex y estimulan la actividad eléctrica del cerebro.
- Diapasones del sistema energético: Aplicación mediante sistema auditivo y campo electromagnético. Una sola frecuencia: 136,10 herzios. Se aplica con dos diapasones con intervalo de unísono. Equilibrador de la energía corporal. Limpia el campo eléctrico que rodea el organismo.
- Diapasones afinadores de orgános: aplicación directa sobre los órganos o puntos “shu” de acupuntura. Basados en las frecuencias descubiertas por Barbara Hero en el Internacional Research Institute. 15 frecuencias, para: hígado, riñones, suprarrenales, vejiga, intestinos, pulmones, vesícula, páncreas, intestinos, estómago, cerebro, sangre, células de grasa, músculos y huesos.
Los diapasones terapéuticos son actualmente aplicados con resultados altamente positivos por muchos terapeutas de prestigio mundial como: El suizo Hans Cousto, el francés Fabien Maman, John Baulieu, el sudafricano Néstor Kornblum, y la terapeuta inglesa Michele Averard y entre otros.
Jose Manuel Pagán
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